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jueves, 11 de febrero de 2016

Séptima Entrada: Toda la verdad

Lo cierto es que Ana desde su puesto podía hacer daño a cualquiera, y no voy a negar que cuando tu cargo es el de Comisario de brigada en la Unidad Central de Policía Judicial, sientes algún escozor en las partes bajas al ver cómo progresan otros que estuvieron a tu lado corriendo por las calles de Madrid. En la policía, más que en otras facetas de la vida, la jerarquía es un grado.

Cuestiones como el puesto, la experiencia y aquellos casos que hayas resuelto te dan cierto prestigio y te ponen en disposición de ser respetado, quizá por eso sabía que no le interesaría una guerra abierta conmigo ni con Juan; o quizá por respeto a la antigua enemistad que nos unía; o quizá porque tenía suficientes líos con los casos que ella misma manejaba. El caso es que sabía que ella no se la jugaría a Juan.

Tras la breve conversación con Ana por la pura necesidad del tráfico infernal de la ciudad de Madrid e intensa, sin embargo, por la cantidad de emociones que encerraba nuestra relación, había decidido que trataríamos de cerrar el caso de forma rápida si veía la posibilidad de hacerlo; por motivos evidentes. Ya trataría yo de resolver fuera del expediente – ya cerrado  el asunto cuando las aguas no bajasen tan turbias.

Al Pacino y Robert de Niro en una Buddy cop movieCerrarlo rápido, pero no al estilo del caso del 93, era lo conveniente para después abrir una investigación privada y personal que intentara descubrir quién estaba detrás de este comportamiento criminal, pues tener el caso abierto suponía un riesgo a todos los niveles y, además, impediría hacer el trabajo de investigación con la pausa y tranquilidad que el asunto requería.

Si no surgía ninguna pista antes que nos empujara hacia el criminal de forma nítida, en cuanto saltara la cuestión a los periódicos, buscaría la forma de cerrar el caso empleando a aquellos amigos de la prensa que me eran fieles. Utilizar la información de forma confusa solía funcionar: cosas como dar pistas falsas que llevaban a callejones sin salida, apuntar hacia cargos más importantes y cosas semejantes. Así el clima obligaría a llenar la prensa de noticias que Nené llamaba “tóxicas” para enturbiar el ambiente.

Un público confundido siempre ayuda a dejar el caso inconcluso. Un público que incluye la relajación necesaria del delincuente y la aceptación de la complicación por parte de la familia. La jugada bien hecha deja, en ocasiones, el criminal al descubierto, un tipo que sumará delitos de todo tipo y que podría ser encarcelado por cualquier otro motivo. Él lo sabría y yo también, ¿qué más daba la razón por la que acabara entre rejas?
Russell Crowe en el papel de poli duro y justoCerrar un caso en falso no era sencillo, necesitaba algo de pulso y medir bien los pasos que se tenían que dar para evitar consecuencias desafortunadas; sería necesario contar con un equipo de confianza, disponer de gente seria, rigurosa y controlable... de alguna manera. Contar con poca gente, pero eficiente y que sepa estar callada cuando hay que estar callada y hablar lo que hay que hablar cuando eso sea preciso.

La primera dificultad estaba sentada precisamente a mi lado comiendo un plátano tranquilamente sin necesidad de pensar qué era lo que realmente pasaba a su alrededor, dejándose llevar hasta que su intervención era necesaria o conveniente, justo cuando Nené era un verdadero profesional. No se le podía hablar de Informes o Expedientes pero era especialmente hábil para decir la verdad, toda la verdad, sin medir la situación que se pudiera producir como consecuencia de esa verdad.


Continuará



2 comentarios :

  1. ¡Quecortas se hacen las entregas!

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    1. Buena señal, este es un largo viaje y no iremos en tren de alta velocidad, precisamente. Hazte a la idea de un Orient Express cruzando lentamente una estepa sin nombre todavía.

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